Una adecuada interpretación del texto bíblico requiere un detallado análisis exegético de sus idiomas originales: hebreo, arameo y griego. Las traducciones a idiomas modernos son incapaces de transmitir algunos matices de estos lenguajes, provocando que el lector no pueda percibir algunos detalles. En la presente investigación se muestra que la escritora cristiana Elena G. de White, a pesar de desconocer los idiomas bíblicos originales, transmitió en sus escritos detalles y matices presentes en el texto hebreo y griego de la Biblia. Se estudia Éxodo 5:5, Mateo 2:9 y Romanos 16:7, mostrando cómo la interpretación que Elena G. de White dio de estos textos revelan ciertos matices propios del texto bíblico original.