Este artículo examina dos sarcófagos tardo-romanos conservados en la iglesia de San Feliu de Girona, cuyas escenas esculpidas manifiestan dos visiones del mundo profundamente divergentes. Una responde a la mentalidad pagana: un tiempo cíclico, sin juicio ni redención, marcado por la ambigüedad moral; la otra, a una comprensión cristiana del destino humano, donde el juicio, la redención y la historia de salvación estructuran el relato. El hecho de que ambas obras convivan en un contexto cristiano medieval, plantea la cuestión de cómo símbolos y doctrinas ajenas a la revelación bíblica fueron incorporados en la vida de la Iglesia. Este análisis iconográfico sirve de punto de partida para una reflexión más amplia sobre la persistencia de esta misma dinámica en la actualidad: la adopción acrítica de formas de religiosidad que, bajo apariencia de fe, transmiten ideologías incompatibles con el Evangelio.