El Salmo 126 forma parte de un grupo de 15 salmos conocidos como los “cánticos de ascenso” y éste es también considerado como un “salmo peregrino” debido a que era entonado con frecuencia durante el peregrinaje anual de los israelitas a jerusalén. Sin embargo, el tema central de este salmo se enfoca en la salvación final de Yhwh que llenará a los redimidos con un exultante gozo (Salmo 126:1, 2) cuando el mismo redentor desbordará con un regocijo inexpresable (126.6b). todo esto es introducido con una referencia críptica de una cautividad mayor que la del exilio que eventualmente será cambiada por Yhwh y producirá efectos cósmicos de transformación y gozo. en el Salmo 126, el salmista capta un destello del día glorioso de la parousía, cuando finalmente la bienaventurada esperanza (tito 2:13) será disfrutada en todas su plenitud, y la cautividad de Sion haya sido restaurada y sea disfrutada por los santos a través de la eternidad en los nuevos cielos y la tierra nueva.
Algunos eruditos han puesto en tela de juicio el relato del exilio babilónico y la existencia del pueblo judío en esa época; relegando esto a una historia ideológica del período helenístico. este trabajo intenta hacer una recapitulación del trabajo arqueológico realizado en laquish, poniendo especial atención a la edad de hierro especialmente al período B y C. estimando a la postre la relevancia del sitio, como eje evidentemente histórico del judá del siglo X al VII. este autor espera que el mensaje de las piedras pueda ser tenido en cuenta por aquellos que hoy empiezan a ser seducidos por un relato reduccionista del registro bíblico.