La declaración de Génesis 15:6, traducida usualmente “y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia”, se ha entendido como haciendo referencia al asentimiento de Abram a las promesas de Dios que aparecen en los versículos previos. Pero un análisis del texto, que tiene en cuenta el aporte de valiosos trabajos eruditos al respecto, revela que Abram está asintiendo a los términos del pacto que Dios le ofrece. Aquí se propone un análisis de este texto a la luz de su contexto inmediato, teniendo en cuenta distintos abordajes que permitan clarificar las dificultades presentes en el contexto y el texto mismo, a fin de determinar el significado y los temas teológicos que constituyen su trasfondo.
Una de las incógnitas de la historia universal es el acreditar al rey o monarca características o prerrogativas divinas. Esto es, la deificación de la persona del rey. Las simientes de esta institución religiosa empiezan en forma embrionaria en el periodo de Broce Temprano en el Antiguo Cercano Oriente (ACO) especialmente como fruto de la urbanización. Los tres factores del desarrollo de la religión sumeria más el factor urbano juntamente con la visión del estado tuvieron una gran influencia en este fenómeno de adoración al rey como una deidad.
La influencia de la Biblia sobre algunos pueblos de Europa y otros países es notable por su impacto en la sociedad y la edificación de su población. La llegada de la Biblia al Perú no fue grata ni promocionada, sino secreta y perseguida. Su arribo en los días de la Contrarreforma fue amenazante y controvertida. Por un lado estaban los que precisaban de ella para su tarea evangelizadora y por otro lado estaban los esbirros de la Inquisición que la prohibían a toda costa y con la crueldad de la hoguera a los que la poseían y enseñaban. Pese a ellos la Biblia y su mensaje evangélico se abrió paso y hoy el Perú disfruta libremente de la influencia del mensaje de libertad que sólo la Biblia puede dar como Palabra de Dios.