“José, el arquero del Todopoderoso: un estudio exegético de Génesis
49:22-27” — José es uno de los personajes más destacados del Génesis por su fidelidad
y temple moral. Asediado por el odio y la envida fraternal, desolado por la esclavitud
a la que fue sumido, acosado por la lascivia patronal, angustiado y maltratado
por el encarcelamiento inmerecido supo mantenerse firme y fiel en su fe y a su Dios.
Notablemente, la Escritura establece que él salió victorioso en cada situación afrontada;
pues “YHWH estuvo con él”. Su experiencia impredecible de descenso desde hijo
preferido hasta la esclavitud y su ascenso extraordinario desde el fondo de la miseria,
hasta grandeza de la gubernatura es simplemente admirable. El temple moral de José
es el clímax de esta vida fiel, pues demostró que la moral no es fantasía teórica sino conducta
requerida y vivida para todo hijo de Dios. En la bendición dada por Jacob a sus
hijos, al final de sus días, exalta a José en forma merecida reconociendo sobre todo el
rol que Dios tuvo en la vida de José. Jacob resalta cuatro aspectos en la bendición dada
a José: Las bendiciones que José recibió a lo largo de su vida, su coraje y éxito en todas
las desdichas afrontadas por él, la forma cómo JHWH lo ayudó, y los resultados que
implicaría en el futuro la doble bendición que recibe José en las personas de sus hijos.
“Él dijo y fue así”: Lenguaje humano, creación divina, e imago dei—Este
artículo examina el triángulo unificador de la creación bíblica, la antropología y el lenguaje
humano. Toma como punto de partida la noción de que el lenguaje es una parte
importante de la imagen de Dios (Gottesebenbildlicheit) según la cual fue creada la
humanidad. Siendo que la mayor parte de la creación de Dios es realizada mediante
la palabra hablada de Dios (ver Gén 1 y también Juan 1), la habilidad humana de hablar
y comunicar conceptos abstractos parece ser un eco de lo divino y distingue a los
humanos del resto de la creación. El estudio traza algunos de los puntos resaltantes
del lenguaje dentro del contexto de la historia humana, incluyendo la caída y el plan
divino de redención, uniendo por tanto las categorías teológicas de la antropología y la
soteriología.
“¿Vuelve un espíritu a Dios?” — La vida después de la muerte ha sido un tema inquietante
a través de todos los tiempos. Algunos defensores de la vida pos mortem, han
considerado que el Qohelet destaca esta argumentación en el texto de Eclesiastés 12:7. En
el presente estudio se realizará un estudio exegético teológico sobre este pasaje. En el presente
trabajo se desea proponer algunas consideraciones para una la comprensión del texto
en cuestión.
“La cultura de la imagen” — El autor aborda el tema de la importancia del segundo
mandamiento de la Ley de Dios. Lleva al lector desde la solemnidad de su promulgación
hasta la actualidad, mostrando la necesidad de entender la vigencia de la Ley
divina en medio de la cultura idolátrica mundial que ha centrado su adoración en la
naturaleza y en una infinidad de ídolos. Al rastrear la historia de esta situación señala
que, durante los siglos VIII y IX, se vivió un intenso debate entre los defensores de
las imágenes (los iconódulos o quienes veneraban las imágenes) y los que se oponían
fuertemente a su uso en las iglesias (los iconoclastas). Los primeros pertenecían al imperio
romano de occidente, con su sede en Roma y los segundos al imperio romano de
oriente, con sede en Bizancio. En esta lucha el Vaticano logró triunfar y en el segundo
concilio de Nicea, en el 787, revocó la prohibición de no hacerse imágenes y suprimió
el segundo mandamiento de la ley de Dios, considerando que estaba contenido en el
primero. Tal fue el primer triunfo de la hegemonía de las imágenes. El triunfo definitivo
se alcanza actualmente con la cultura hipervisual o iconofílica, que no solo domina
en el ámbito religioso, sino en todas las esferas y ámbitos de la cultura.
“Pastores adventistas: su rol y su formación teológica” — El autor destaca
la relevancia e importancia de la tarea pastoral, la cual requiere una amplia variedad
de habilidades. Establece que esta tarea no solo es la más importante y gratificante,
sino que sus resultados pueden ser visibles e invisibles y que en realidad
los resultados de ella durarán por la eternidad. Señala sobre todo que esta tarea
requiere de un entrenamiento teológico debido, meticuloso y, todo, responsable e
inspirador. El autor centra sus apreciaciones y búsqueda en las epístolas paulinas
pastorales a Timoteo y Tito y hace de ellas el reflejo de la tarea pastoral y la necesidad
del debido entrenamiento. Con esto él concluye que tal como la iglesia es
esencial, lo es también el ministerio pastoral que cuida de ella, ya que ambos se
pertenecen y ambos se dan forma. Además, la gratitud por el don del ministerio
debe reflejar el apoyarlo y fortalecerlo, de modo que este sea una constante bendición
para la iglesia y la sociedad